Norte de Chile: visita a San Pedro de Atacama

Recorrido por los Géiseres del Tatio y el poblado de Machuca

06-ago-2009 María Gabriela García

Disfrutar del día y la noche en San Pedro de Atacama, el pueblo más lujoso y cosmopolita del norte de Chile, invita a conocer los Géiseres de Tatio y el pueblo de Machuca

San Pedro de Atacama es un pueblito colonial que está ubicado a 2.436 metros de altura sobre el nivel del mar, en medio del Desierto de Atacama, el más seco del mundo. Es un punto estratégico muy adecuado para conocer distintas atracciones naturales y culturales que hay a su alrededor.

Por sus calles se pueden observar gran cantidad de hostales, algunos muy lujosos, en los cuales la arquitectura moderna trabaja con el tradicional adobe, un material muy antiguo, que consta de una mezcla de tierra arcillosa y paja, los cuales forman bloques constructivos o ladrillos, que se dejan secar al sol. Hoy en día, además de respetar la idiosincrasia del lugar, este material propone una alternativa ecológica y un muy buen aislante. Su utilización es válida en zonas con escasas lluvias. San Pedro de Atacama cumple con esta condición.

Lo local y lo global

Otra de las características de este pueblo es la gran cantidad de restaurantes y bares, que tienen como particularidad tener, en el centro, un patio descubierto, en el que se colocan maderas para generar, en las noches frías de San Pedro, un fuego vibrante y acogedor. De esta forma, uno puede estar tomando un típico pisco o cenando las delicias de la comida local, como por ejemplo carne de alpaca o llama, o tal vez alguna pizza hecha en horno de barro, mientras el chisporrotear de los leños se funde con una música folclórica de fondo. También se puede acceder a la más delicada comida internacional, dado que en la zona se establecieron chefs europeos que satisfacen los exigentes paladares de viajeros de todo el mundo.

San Pedro de Atacama es una zona muy cosmopolita. En sus callecitas se escucha más el inglés que el castellano. Inclusive es usual que los jóvenes chilenos de Santiago, la capital del país, suelan emplearse como camareros temporarios durante la primera parte del verano, para costearse sus vacaciones. Para conocer a los nativos atacameños hay que esperar a las fiestas patronales (28-29 de junio) o en febrero, cuando es carnaval. Otra opción es adentrarse en el pequeño mercado artesanal que se encuentra frente a la iglesia principal de San Pedro y charlar con alguno de los feriantes. Allí se puede conocer la realidad de un pueblo con fuertes arraigos en la cultura andina.

Las entrañas de la tierra

A 90 km de San Pedro se encuentran los Géiseres del Tatio, un espectáculo natural imperdible. Los transportes de las distintas empresas que hacen las excursiones recogen a los pasajeros por sus hoteles a las 4:30 de la madrugada para elevarse a 4.320 metros y llegar bien temprano a la caldera volcánica, desde la cual se producen unos sorprendentes chorros de agua caliente, que saltan por los aires a 85º C. Es impactante escuchar la manera en que resopla la tierra, ver emanar vapores sulfurosos, atravesados por los primeros rayos de sol del amanecer y luego desayunar con leche calentada por el agua y el vapor de los géiseres. Para los amantes de las experiencias extremas, es posible darse un baño termal, en una piscina natural.

Perdido en la inmensidad

En el camino de regreso, los transportes suelen pasar por el pueblito de Machuca, el cual tiene 15 habitantes permanentes. Ahí se pueden observar las viviendas de adobe y techo de paja, siempre protegidas contra los malos espíritus con cruces. También hay una iglesia, con su campanario. El pueblo vive del pastoreo, la agricultura y la venta de artesanías y tortillas, que se hacen en el momento y tienen gran aceptación entre los visitantes.

Una reflexión sobre el desierto

El regreso invita a continuar observando la magnificencia del desierto interrumpida por los oasis generados por los pequeños ríos con agua de deshielo que vienen de la Cordillera. Allí se agrupan las llamas y las vicuñas. Hay que estar muy atentos, porque cuando uno menos se lo espera puede aparecer algún otro animal, como un suri, por ejemplo, algo extraordinario, pero posible.

El hecho de visitar el Desierto de Atacama y adentrarse en la aridez y en el silencio de este paisaje, trae a la memoria una anécdota que cuenta Ariel Dorfman, en su libro Memorias del desierto. Parece que una noche escuchó en un bar de Iquique, en el norte de Chile, que un profesor universitario, de apellido Quinteros, había emprendido la búsqueda de su abuelo, que había sido enterrado en el cementerio contiguo a un yacimiento abandonado de nitrato, en medio de la pampa del Tamarugal. Después de varios días de excavaciones, Quinteros dio con un cadáver y no necesitó rastrear el nombre en ninguna lápida ni cruz, ni en ninguna documentación personal. La arena caliente del desierto momifica los cuerpos. Por esa razón, el profesor sintió que estaba mirándose a sí mismo en el espejo cuando encontró a su abuelo con barba, dientes y nariz. ¿Para qué se necesita un ADN si se tiene un desierto?, concluye Dorfman.

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San Pedro de Atacama, Gustavo Costas San Pedro de Atacama
Geiseres del Tatio, Diego Rada Geiseres del Tatio
Machuca, Gustavo Costas Machuca
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Comentarios

04-mar-2010 16:26
Invitad@ :
Como se llega a San Pedro desde Republica Dominican?
04-mar-2010 16:27
Invitad@ :
Me podria orientar de como se llega a San Pedro desde Republica Dominicana?
2 Comentarios
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