Zona típica en la capital de Chile

Barrio Yungay

18-sep-2009 Pamela Villagra Castillo

Santiago y sus calles aún son un misterio. La capital, mezcla de grandeza y miseria, sigue siendo infravalorada en su riqueza patrimonial e ignorada en su historia.

Un caminante puede ver calles, letreros, casas y cités, sorprenderse, pero ignora cuánto de historia habita por ahí. Y es que muy pocos saben dónde está la casa que habitó la Quintrala o la morada en la que se suicidó el ex Presidente Balmaceda; tampoco porqué el barrio Yungay se denomina así.

Joaquín Edwards Bello, el cronista chileno por excelencia, en los inicios del siglo XX, regalaba la idea de publicar una Guía Romántica de Santiago. El proyecto, un bosquejo histórico de la capital, buscaba “exaltar el amor a las antigüedades de Santiago”, una manera de dar nueva vida a tantos rincones olvidados hoy por sus habitantes.

Esta Guía Romántica además debía llevar los apellidos de "Gastronómica y Galante". "No se asombre el lector -decía el escritor-, todo va de la mano: lo romántico, lo divino, lo gastronómico, lo galante". Sady Zañartu, destacado escritor chileno, era el destinatario de este regalo, el que publicó bajo el nombre de Santiago, calles viejas en 1934.

Un subtítulo lleno de fuerza acompañaba las tapas del libro: Historias de cuando sus nombres salieron del barro materno con la fuerza de lo que ha de vivir, porque daba el pueblo su agua de bautismo. Suite 101 quiere, en contexto del aniversario de Chile, este 18 de Septiembre, rescatar la riqueza del Santiago poniente e invitarlo a descubrir, en sus calles, plazas y cités, el valor histórico, cultural e identitario de un barrio criollo por excelencia.

El origen del barrio

Hasta 1835, según el portal Memoria Chilena, el barrio Yungay fue una propiedad rural de José Santiago Portales Larraín, padre del ministro Diego Portales y, conocido por ello, como “el llanito de Portales”. A la muerte del político, sus 350 hectáreas fueron repartidas entre sus hijos, quienes las vendieron a distintas empresas loteadoras, dejando espacio para la futura plaza Yungay y la parroquia San Saturnino, mientras que el Estado compró la parte más occidental para crear la Quinta Normal de Agricultura.

Eran tiempos en que la actividad comercial estaba en torno a la ruta que conducía a Valparaíso -hoy San Pablo- lo que impulsó la atracción de habitantes por el área de calle Mapocho, creándose un sector residencial nuevo y próspero.

El nombre del barrio es fruto del homenaje que el presidente Joaquín Prieto rindió a las tropas nacionales tras la victoria en la batalla Yungay, afrenta que dio por terminada la guerra contra la confederación Perú-boliviana en 1839. Ese mismo año se creó el Himno a la Victoria de Yungay, convirtiéndose en un nuevo elemento de identidad para el barrio.

Centro de progreso y cultura

El profesor y exiliado político argentino, Domingo Faustino Sarmiento, el geólogo francés Amado Pissis y el sabio polaco Ignacio Domeyko, llegaron a vivir al barrio, modelándolo como cuna de residencia de progresistas, artistas y servidores públicos, una burguesía culta y criolla por excelencia.

Lo anterior significó transformar al sector poniente de Santiago en un barrio aspiracional, de luces y movimiento, de generación de ideas y roce social. Se fundaron entonces, instituciones como la Casa de Orates, Hospedería San Rafael y la Escuela Nacional de Preceptores; la Parroquia San Saturnino, de admirable estilo gótico y el claustro de los Capuchinos.

Eleganes cités, de arquitectura y diseño admirable, son los Lucrecia Valdés de Barros y el Adriana Cousiño, mujeres reputadas de la época que, a decir por las construcciones, conservan el glamour a pesar de los años.

De snob a popular

En 1888, tras inaugurarse el principal símbolo urbano de Yungay, el monumento al roto chileno del escultor Virginio Arias, el barrio adquirió el cariz popular, tradicional, que conserva hasta hoy. De ahí en más, ocupa un lugar central en la chilenidad de la ciudad.

Es más, cada 20 de enero, en la Plaza Yungay, se celebra carnaval, una costumbre olvidada en otros rincones citadinos. Es como si el roto chileno despertara y, con él, el patriotismo popular de los habitantes del barrio. Desde 1950, según historiadores y arquitectos, el barrio Yungay pasó de ser el nuevo barrio de la periferia santiaguina, a un mundo aparte, lleno de vida, tertulias, carnavales, algo extraño para los barrios capitalinos. Los años, sin embargo, le arrebataron su luz, tranquilidad y belleza, relegándolo al abandono y el olvido.

Hoy, declarado como zona típica, vuelve a transformarse en una zona pujante y atractiva. Con construcciones emblemáticas del siglo XX como el Teatro Novedades, La Peluquería Francesa, el Museo de Arte Popular Americano y el Colegio de Profesores de Chile, entre otros, se transforma en paseo obligado y, de paso, nos permite reencontrarnos con el pasado de un barrio cuya historia aún flota en el aire.

El copyright del artículo Zona típica en la capital de Chile, publicado en Turismo Chile pertenece a Pamela Villagra Castillo. Es necesario el consentimiento expreso de su autor para la publicación o reproducción, parcial o total, a través de medios impresos, online o a través de cualquier otro medio o formato de Zona típica en la capital de Chile.  
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